Tecnoestrés: La obsesión por estar siempre conectados

Según el “VII Estudio CinfaSalud: Percepción y hábitos de la población española en torno al estrés”, el 53,3% de las personas en España sufren estrés de manera frecuente o continua, lo que conlleva el peligro de acabar desarrollando enfermedades físicas o problemas psíquicos o emocionales como ansiedad o depresión. Entre las causas, la obsesión por estar siempre conectados es la que más crece y se conoce como tecnoestrés.

El tecnoestrés aparece por la necesidad de contestar  y la  imposibilidad de desconectar. A día de hoy, este hecho ya está considerado una patología llegando a provocar en las personas problemas físicos e incluso llegando a afectar a nuestro entorno social. Además, puede generar ansiedad, reconocido por primera vez en nuestro país como accidente laboral.

Si identificamos en nuestro cuerpo problemas musculares, emocionales o psicológicos, tenemos que empezar a plantearnos que eso puede desencadenar en problemas de ansiedad y depresión. Llegados a este punto, es el momento de salir del trabajo y desconectar.

Francia ha sido país pionero en regular el “Derecho a la desconexión” con la entrada en vigor del capítulo de la nueva legislación laboral que introduce este nuevo concepto jurídico, regulando el uso de las tecnologías de la comunicación fuera de los horarios laborales. Se pretende, así, establecer bases en las relaciones entre empresa y trabajadores en el terreno laboral e íntimo del uso de teléfonos móviles, correos y mensajería.

Según esta nueva norma jurídica, las empresas de más de 50 trabajadores deberá negociar acuerdos para regular el uso de estas tecnologías fuera de los horarios de trabajo y, en caso de no llegar a acuerdo, será la propia empresa quien redacte un escrito con las reglas que considere oportunas.

Empresas como Orange, Michellin o Volkswagen han sido las primeras en tomar iniciativas en este aspecto. Algunas otras grandes empresas han empezado a considerar la posibilidad de la “desconexión” de portátiles y e-mail con el fin de respetar de manera estricta los horarios laborales.

A pesar de ello, debemos pensar que no todos los aspectos laborales deben ser tratados desde el punto de vista jurídico, se debe imponer la sensatez y favorecer la fluidez entre empresa y trabajadores.

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