La Era de las Nuevas Ideas

Estamos en tiempos de cambio y las organizaciones son las primeras en notar esos cambios.  Es momento de mirar hacia otros horizontes: tener puntos de vista diferentes a los que se tenían hasta ahora, ver una gama de colores más amplia, pensar en nuevos conceptos. Esto llevará a las empresas a nuevos descubrimientos dentro de ellas mismas. Hay que repensar esos productos que hasta ahora habían funcionado y cómo llevarlos al mercado y que tengan éxito.

Pero, ¿cómo se construyen estos nuevos valores? ¿Cómo gestionamos el cambio?

Lo primordial en las estructuras organizativas de las empresas es involucrar a los empleados, enseñarles a compartir y desarrollar nuevas ideas, crear culturas de empresa donde las ideas sean valoradas y apoyadas por el resto.

Y, ¿cómo lo conseguimos? Creando y ofreciendo conocimiento que luego pueda aplicarse a la empresa. A lo mejor, en alguna ocasión, hemos leído un artículo dedicado a los profesores, por ejemplo, pero ¿seguro que no podemos extrapolarlo total o parcialmente al ámbito empresarial? Incluso al personal, en muchas ocasiones. Tenemos que saber ver más allá de la idea y el objetivo principal porque de todo podemos sacar provecho y mejorar.

Para conseguir ese cambio de visión y crear nuevos valores actualizados, lo básico, es darle a la gente la oportunidad de comprender el propósito y la visión de la empresa. Esto dará lugar a que el personal establezca  dentro de sus cerebros la misma dirección que la de la empresa.

Se necesitará construir un ambiente seguro para compartir ideas. Nadie debe sentirse ridiculizado, penalizado o castigado por exponer sus ideas. No todas serán buenas, pero ello hará que todos formen parte del mismo proyecto. Se valorará la creatividad ante la censura.

A nivel empresarial, las organizaciones deberán ser las primeras en invitar a la diversidad para que exista esa lluvia de ideas. Si contratamos a personas que piensan lo mismo que nosotros, nunca conseguiremos el cambio deseado. Además, es muy importante el reconocimiento de esas ideas, de manera sincera y oportuna.

Y, sobre todo, dejemos atrás la idea de que el conocimiento es poder. En nuestra era, el poder viene del colectivo, nuestro negocio tendrá éxito si somos capaces de colaborar y no de acumular. Se debe ser flexible, atrevido, fuerte y suficiente, tanto que la corporación no tenga que replantearse de nuevo sus ideas, que sea capaz de moverse con confianza hacia el futuro.

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