Cultura Organizacional: La importancia de tener “La Cocina Limpia”

La cultura organizacional se puede definir como el sistema establecido y aceptado de comportamientos, valores, creencias y asunciones que son ampliamente compartidos por la organización. Es decir, la línea (muchas veces implícita o asumida) de lo que está bien o no, dentro de nuestra empresa.

La cultura de una organización no es definida o creada por alguien, sino que es el producto de la evolución de la organización con los años.
Los grandes retos y transformaciones a los que hacen frente las organizaciones hoy en día implican cambiar en mayor o menor medida la cultura organizacional y eso, siempre, es una tarea compleja y larga.

La cultura organizacional consta de tres niveles: el nivel de superficie, donde están todos los productos visibles (disposición de despachos, lugar de trabajo, decoración, colores, …), por debajo de ese nivel visible están las normas y valores (conjunto de procedimientos, normativas) y a un nivel más profundo, las asunciones básicas o creencias que las personas de la organización tienen. Cada nivel se debe nutrir del nivel inferior. Si una empresa no tiene una buena alineación entre sus símbolos visibles y las asunciones básicas seguramente le pasará como a cualquier persona que dice una cosa pero hace otra: perderá credibilidad y confianza. En el caso de la empresa, tanto con sus clientes como con sus empleados.
Un cambio cultural implica, por lo tanto, llegar a ese nivel más profundo: no es solo un cambio estético, sino que debe transformar la manera de pensar individual y colectiva de las personas de la organización.
La transparencia es un valor apreciado y, al mismo tiempo, para ser transparente no basta con decirlo ni siquiera con querer serlo. Requiere de unos hábitos internos de “limpieza” que se deben adquirir previamente y ése es el cambio importante. El cambio cultural que implica pensar que cualquier cosa que hagamos debemos poder compartirla con cualquier persona de nuestra organización o de la organización cliente. El cambio cultural que hace que no tengamos miedo a compartir nuestros errores del día a día porque nuestro trabajo es complejo y, compartirlos, va a generar empatía y sensación de equipo con nuestro cliente, a la vez que nos posicionará como mejores profesionales.
Lo importante no es enseñar la cocina, sino tener la cocina limpia.

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